A LA HORA NONA
Letra
por: Carmelo Erdozáin (adapt.)
Música
por: Luis Alberto Campos
Las Sagradas
Escrituras nos cuentan que Jesucristo padeció y murió en la cruz del monte
Calvario cerca de la hora novena (Mt. 27:45-46), momento en el cual exclama su
rogativa: “Elí, Elí, ¿lama sabactani?”1.
El horario en el cual nuestro Señor murió en tal sacrificio no es al azar, pues
todo fue hecho para que se cumpliesen las antiguas profecías, confirmando que
Él es el Cristo, el Mesías prometido.
En la antigüedad,
específicamente en los tiempos de Moisés y la esclavitud del pueblo de Israel
bajo el imperio egipcio, Jehová ordenó realizar la Pascua, una ceremonia en la
cual permitiría realizar una señal de protección en cada hogar judío, así como
de alimentar al pueblo para lo que sería un raudo escape de manos de Faraón y
sus ejércitos. Aquel cordero que debía ser sacrificado, debía hacerse entre las
dos tardes del día catorce del mes (Éx. 12:6, Lev. 23:5).
Nuestro horario
(romano) es distinto al horario judío. El día de 24 horas en la Biblia comienza
cuando se esconde el sol, más menos a las 6 de la tarde (Gén. 1:5). Este día
está dividido en 12 horas del “día” y 12 horas de la “noche“.
La hora primera
del “día” para los judíos corresponde a las 06:00 en nuestro reloj, de manera
que la hora novena del día corresponde a las 15:00 hrs. Jesús entonces murió en
la cruz cerca de las 15:00 hrs. Pero lo más importante es el significado
profético de esta hora específica en la Biblia, pues entendemos que la primera
tarde judía era de la hora sexta a la novena (12:00 a 15:00 hrs.), y la segunda
era desde la hora novena a la duodécima (15:00 a 18:00 hrs.)
Jesús es el
Cordero de Dios (Jn. 1:36) y la razón es porque Jesús vino a morir tal como aquellos
corderos que eran sacrificados en la Pascua, para que todo se cumpliera. El
Cordero de Dios debía morir entre las dos tardes, es decir, a la hora novena,
pues la muerte de aquellos corderos representaban a aquel Cordero perfecto que
un día vendría a morir y ofrecer su sangre para el mundo entero.
Otras referencias
a la hora novena, son la conversión de Cornelio (Hch. 10:30) y la curación del
cojo por Pedro y Juan cuando se dirigían a la oración (Hch. 3:1).
La obra musical
de Luis Alberto Campos (España, 1964), es un motete2 para viernes
santo, creado en 1977 para cuatro voces mixtas, que según su propio autor
refiere lo siguiente:
“[Corresponde a una] Canción con estribillo y
estrofas, fruto de una larga noche de trabajo. Muy adecuado para el Viernes
Santo. Es una obra tan sencilla como sincera, que requiere ser cantada con más
corazón que voz y que –intuyo- llegará a ser mi obra más cantada; de hecho, me
consta que ya la interpretan muchos coros en España y América.” 3
LETRA
CORO: A la hora nona,
De soledad e
ingratitud,
Envuelto en
dolor, por nuestro amor,
Sobre una cruz
murió el Señor.
Planearon Su
muerte en silencio,
Asustaron al
pueblo con gritos
Y en un leño
colgaron Su cuerpo
Entre un par de
criminales.
Suena ya la hora
nona en la tierra,
Es la hora del
hambre y la muerte,
Es la hora del
odio y la guerra,
Cuando falta el
amor.
A la hora nona.
REFERENCIAS
1. Del arameo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado?”
2. Breve
composición musical para cantar en las iglesias, que regularmente se forma
sobre algunas palabras de la Escritura.
3. Universidad de
Málaga. Catálogo de Luis Alberto Campos. Consultado el 12/04/2020. Disponible
online en https://www.uma.es/victoria/lac/catalogo.html.
La hora novena. La hora novena en la Biblia. Consultado el 12/04/2020.
Disponible online en https://lahoranovena.wordpress.com/2017/08/16/la-hora-novena-en-la-biblia/.

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